Panorama du Grand Canal pris d’un bateau di E. Promio – Lumière 1896

Alexandre Promio
Alexandre Promio

«C’est en Italie que j’eus pour la première fois l’idée des vues panoramiques. Arrivé à Venise et me rendant en bateau de la gare à mon hôtel, sur le grand canal, je ragardais les rives fuir devant l’esquif et je pensais alors que si le cinéma immobile permet de reproduire des objets mobiles, on pourrait peut-être retourner la proposition et essayer de reproduire à l’aide di cinéma mobile des objects immobiles. Je fis de suite une bande que j’envoyai à Lyon avec prière de me dire ce que M. Louis Lumière pensait de cet essai. La réponse fut favorable.»

A. Promio (Histoire du Cinématographe, G. Michel Coissac – Editions du Cinéopse, Paris 1925)

El cine en el aire, julio 1919

José Gaspar Serra, a la izquiera de la imagen cámara en mano
José Gaspar Serra, a la izquiera de la imagen cámara en mano

Es la hora, llena de encantos y poesía del atardecer.

Por el Paseo de Gracia, la aristocrática avenida, muy moderna y muy cuidada, donde los árboles ponen su rusticidad al lado de los escaparates llamativos y lujosos, pasean algunos desocupados: son en su mayoría personas pertenecientes a la clase media, a esa clase escarnecida por los de arriba y por los de abajo, que tienen ambiciones pero que no tienen voluntad.

(…)

El cielo, que poco antes era añil, se va blanqueando, palideciendo, como si entre él y la tierra hubiesen extendido un velo denso. Y de pronto, un espectáculo extraño se ofrece en las alturas.

Es al principio un ruido continuado, como de un motor a toda marcha. Luego en la bóveda blanquecina, aparecen dos aparatos con grandes alas y larga cola: son como dos pajarracos de una especie desconocida. Uno de ellos va delante, haciendo las piruetas en el espacio, girando vertiginosamente, dando saltos mortales, cual si estuviera poseídp de una locura infernal.

El otro, a poca distancia, lo va siguiendo, recto, sereno, como velando por la seguiridad del compañero.

En el paseo, la gente se arremolina, observando las raras maniobras de los dos aeroplanos. Y en el largo crepúsculo, el sol semeja detenerse, para gozar también del caprichoso espectáculo.

Algunos días después non enteramos: aquellos aeroplanos se dedicaban a la toma de vistas, haciendo una curiosa innovación. En el aparato de delante, iba haciendo de piloto, a la vez que de actor cinematográfico, el intrépido aviador Grassa, del ejército italiano, el cual obedecía las órdenes que se le transmitían desde el otro aeroplano. Este último iba tripulado por Stoppani, que hace poco realizó de un solo vuelo el viaje Turín-Barcelona, y llevaba como pasajero a nuestro amigo don Gaspar Serra, de la Regia Arts, el cual iba impresionando la película.

Así, esta cinta tendrá el atractivo de verse, por sobre el fondo que forman las casas y las calles de Barcelona, el efecto emocionante de los saltos y giros del otro aparato.

Don Gaspar Serra, espíritu cultivado, que sabe de la vida intensa y vertiginosa en la ciudad de los rascacielos, es el que ha introducido en España esta novedad en las vistas tomadas en aeroplano.

Agradezcámoselo. Así la monotonía de las calles rectas y de los edificios idénticos será rota por una emoción nueva.

Ezequiel Moldes (El Mundo Cinematográfico, 25 julio 1919)

Nota: el documental se llama Vistas aéreas de Barcelona (Regia Arts Films Corporation 1919), ignoro si ha sobrevivido alguna copia.

Fratelli, Savoia Film 1913

Fratelli, Savoia Film 1913
Cristina Ruspoli e Mario Roncoroni (Fratelli, Savoia Film 1913)

I fratelli Giorgio e Renato Martra sono molto diversi: il primo è serio e dedito al lavoro, l’altro è fatuo ed attratto dalla via di lusso. Renato è amante di Lilly, una donna capricciosa e avida, per la quale ha dilapidato tutti i suoi averi.

Giorgio chiede a Lilly di lasciare perdere il fratello, lei acconsente, ma ben presto cambia idea.

Rimasto ormai senza danaro, Renato falsifica la firma del fratello per poter comperare una collana a Lilly, poi ucciderà lo zio per svaligiarne la cassa forte. Giorgio farà sparire l’arma del delitto e Renato non verrà incriminato, ma ormai il rimorso lo tormenta, finché una notte, gettandosi in un abisso, pagherà colla vita il delitto commesso.

Note: secondo I film del cinema muto italiano 1913, Aldo Bernardini, Vittorio Martinelli (B&N-CSC 1994), il titolo del film sarebbe I due fratelli, noto anche con il titolo Passione che uccide.