Avatar, Cines 1916 in London

Avatar 1916
Amleto (Hamlet) Novelli, André Habay, Soava Gallone in Avatar (1916)

A trade show unusual interest will take place at the West End Cinema on Thursday next, when Unicorn Films Ltd., will screen their first big exclusive, “Avatar,” founded on the novel of the same name by the famous french writer, Gautier. “Avatar,” a Cines production featuring Hamlet Novelli, of  Quo Vadis? fame, is now being shown a the Vaudeville Theatre, Paris, where, according to our Paris correspondent, it is booked for a run of some months. Unlike most of the films in which Signor Novelli has been featured, it is of moderate length (four reels), and this should commend it to exhibitors who do not care for the speculation involved in booking an exceptionally long subject.

The Unicorn Film Co. expect great things from the film, which has already met with an enthusiastic reception in Rome, Paris, and Madrid. The well-known french dramatic critic, Émile Bergerat, devoted over two columns of the Figaro to an appreciative review, and many other newspapers, which do not usually touch on film matters, have been equally prodigal of their space in dealing with Avatar. Until we have seen the film we must reserve our judgment, but we shall look forward to the trade show with curiosity.
(The Kinematograph and Lantern Weekly in La Cinematografia Italiana ed Estera, 15 luglio 1916)

More about this film in italian and french (the review of Émile Bergerat) here: Avatar 1916

Potere sovrano (Temporal Power) – Tiber Film 1916

Temporal Power
Da sinistra a destra: Ignazio Lupi, Hesperia, Emilio Ghione, Temporal Power, Tiber Film 1916

Messa in scena: Baldassarre Negroni, Percy Nash.
Soggetto dal romanzo Temporal Power: a Study in Supremacy (1902)di Marie Corelli, riduzione per il cinema di Baldassarre Negroni, Percy Nash.
Operatore: Giorgio Ricci, Antonio Cufaro.
Scenografia: Giulio Lombardozzi.
Interpreti: Hesperia, Emilio Ghione, Ignazio Lupi, Alberto Collo; Diana D’Amore, Alfonso Cassini.
Produzione Tiber Film, Roma; m. 2257.
Film scomparso.

¿Quién inventó el Cinematógrafo?

La Rueda de la Vida
La Rueda de la Vida

Con motivo de la situación precaria en que se encuentra en Londres Mr. W. Friese-Greene, a quien muchos atribuyen la paternidad de las vistas animadas, ha vuelto a suscitarse otra discusión en la prensa sobre el origen del cinematógrafo. Con todas las polémicas de esta índole que de tiempo en tiempo se han entablado, sólo ha podido confirmarse que perdura aún la misma divergencia de criterio sobre este punto, aunque muchos de los peritos inclinan la balanza hacia el lado de Edison, que al inventar o perfeccionar la película flexible de celuloide hizo posible el gigantesco desarrollo comercial de la industria.

No cabe duda, sin embargo, que Mr. W. Friese-Greene hubo de hacer experimentos cinematográficos, algunos de ellos con resultados prácticos, mucho antes que los inventores cuyos nombres se han hecho famosos en esta última década. Hace aproximadamente cincuenta y dos años que Mr. Greene realizó en público sus primeras pruebas cinematográficas, llegando a proyectar fotografías sobre un lienzo. La exhibición se efectuó en la antigua ciudad inglesa de Bath, donde se reunía la aristocracia siglos atrás, y la vista consistía en una joven que movía los ajos de lado a lado. Recuerdan las crónicas de aquella época que uno de los espectadores, creyendo que se trataba de algún juego de magia, insistió en tocar el telón con la mano dispuesto a delatar cualquier superchería. Poco después Mr. Greene logró impresionar una película de veinte pies de largo, longitud enorme en aquel entonces.

Sea como fuere, y poniendo buen cuidado en no fallar en este escabroso pleito que lleva trazas de no terminarse, vamos a describir por encima el primer dispositivo conocido que reproducía los movimientos por medio de una ilusión óptica. El Zoetropio, o Rueda de la Vida, un juguete mecánico que se presentó en plaza allá por el año 1833, retrataba los movimientos de un caballo al galope con una realidad sorprendente. El aparato consistía en un cilindro hueco, cuya superficie llevaba múltiples ranuras, que giraba sobre un eje vertical. Al interior de dicho cilindro se colocaba una serie de vistas que venían a representar partes de la figura que se deseaba poner en movimiento. Volteando el cilindro y mirando a través de las ranuras, se experimentaba una ilusión óptica perfecta.
(Cine Mundial, Marzo 1916)

La primera película
Las primeras películas