El cine en Barcelona y Madrid, enero 1927

Al centro, Maria Caballé en el número El fumadero de opio (Frivolinas, 1927)
Al centro, Maria Caballé en el número El fumadero de opio (Frivolinas, 1927)

Barcelona, enero 1927.

El día 27 del pasado mes de diciembre se inauguraron en esta ciudad unos laboratorios donde pueden realizarse las más exigentes combinaciones y trabajos y que pueden muy bien codearse con las mejores instalaciones extranjeras. Se trata de los Laboratorios Cyma que la Pathé Baby, S. A. E., ha instalado con toda suerte de detalles y con gran riqueza y modernismo, que acredita una vez más a su director señor Ramón de Baños como hombre de grandes conocimientos en la difícil técnica del cinema, como también a los Establecimientos Debrie, de París, constructores del material de dichos laboratorios, que es la admiración de cuantos lo observan, por el altro grado de precisión y cuidados que acusa en sus menores detalles.

Se ha constituido en nuestra ciudad la Asociación de Periodistas Cinematográficos de España.

Durante unos días ha sido nuestro huésped, el periodista madrileño don Francisco Gómez Hidalgo, que regenta la editorial cinematográfica Latino Film, establecida en la Corte. El señor Gómez Hidalgo ha editado una cinta llamada La mal casada, en la que aparecen sus nietas, Belmonte y su esposa, Millán Astray, Franco, Marcelino Domingo y el general Primo de Rivera. La mal casada se estrenará pronto en el Teatro Tivoli.

Raquel Meller, nuestra genial compatriota, ha dirigido al distribuidor en España de la película Carmen, una sentida carta en la que figura el siguiente párrafo: « Le agradezco mucho que haga usted saber al público de España que he puesto en la película Carmen toda mi alma, todos mis amores. Era una de las ilusiones de mi vida interpretar figura tan representativa como ésta, y ya lo he logrado. Claramente comprenderá usted cuánto entusiasmo y cuánta de habré puesto en esta obra cinematográfica. Sin vanidad, sin orgullo, puedo decirle que la película Carmen ha obtenido éxito inenarrable en cuantos países se ha estrenado. Hago votos muy fervientes para que en España suceda lo mismo, y van con estos deseos mi saludo más entusiasta para todos mis compatriotas desde estas tierras americanas. »

Ha pasado unos días entre nosotros nuestro dilecto y querido camarada Luis Gómez Mesa. Su viaje a Barcelona ha tenido como principal objeto cambiar impresiones con la dirección de Popular Film para organizar de común acuerdo una serie de campañas beneficiosas a la cinematografía española, tan necesitada de orientación artística y de apoyo. El camarada Luis Gómez Mesa regresó a Madrid satisfecho de su visita a nuestra ciudad y de los acuerdos tomados con respecto a Popular Film, que durante el presente año irá introduciendo notables mejoras en todas sus secciones hasta lograr ser la primera revista cinematográfica de Europa, como ya lo es de España.

El médico a palos, la célebre obra de Moratín, recientemente trasplantada a la pantalla, va a ser sometida por la firma S. Huguet (Selecciones Capitol) que ha adquirido esta película, a la sanción de la crítica francesa, para lo cual se presentará la cinta en sesión privada en París. La firma S. Huguet se propone que dicha producción española sea exhibida en todos los países de Europa y América, sin excluir los Estados Unidos.

Después de una larga estancia en Madrid, ha regresado a ésta el actor cinematográfico don J. Martin, el cual ha tomado parte en la película editada en la Corte, Los vencedores de la muerte.

En el teatro Romea, actualmente dedicado al cine, se verificó el estreno de El Mistico, película de la Industrial Cinematográfica de España, basado en el vigoroso drama del eximio Santiago Rusiñol. En El Mistico se ha introducido un cuadro de baile típico, a cargo del Esbart de Dançaires y el canto de la Salve a la virgen de Montserrat, ejecutado por un numeroso coro. A pesar de todos estos aditamentos, la película, ni con mucho, el vigor y la bellezza de la obra teatral. Resulta siempre peligroso trasplantar a la pantalla obras tan conocidas y definitivas como El Mistico, sobre todo cuando el encargado de realizarla ­­— en este caso los señores Andreu e Maristany — carecen de la necesaria experiencia y denotan un gusto harto dudoso.

Desde hace unos días se encuentran en nuestra ciudad los cinematografistas madrileños don Oscar Horneman y don Luis R. Alonso, productor y director, respectivamente, de La loca de la casa, película basada en la comedia de igual título de Galdós. La presentación de esta cinta se efectuará en uno de los cines más importantes de Barcelona.

Acaba de constituirse en nuestra ciudad Iris-Films, Asociación Cultural del Arte Cinematográfico, cuya entidad tiene como esencial objeto establecer estudios y clases para la creación de artistas de artistas cinematográficos, con los que se harán ensayos de proyecciones de cintas con argumentos de dramas y comedias que respondan a la moral y costumbres de nuestro país.

Madrid, enero 1927.

Se anuncia para muy pronto el estreno en el teatro Princesa de la película española El bandido de la sierra, adaptación del drama del mismo título, de Luis F. Ardavín. La obra ha sido adaptada al cine por su propio autor y dirigida por Eusebio F. Ardavín. Son sus principales intérpretes Josefina Díaz de Artigas y Santiago Artigas, primeros actores del teatro Reina Victoria de esta Corte.

Se ha celebrado con gran éxito la prueba privada de Frivolinas, comedia de gran espectáculo, combinada con fragmentos y sketches de las revistas Velasco, interpretada por María Caballé, Rosita Rodrigo, Eva Stachino, Blanca Pozas, el gran excéntrico Ramper, José López Alonso, Olvido Rodriguez, Luisa Vieden, Felisa López y más de 200 señoritas de conjunto, 500 toilettes, himnos a las naciones de Italia, Francia, Bélgica, Portugal, Argentina, Japón, Alemania, Inglaterra, Norteamérica y España, finalizando con un himno al esperanto, cantado por nutridas masas corales, con letra arreglada en español.

Otro triunfo de la cinematografía nacional ha sido el estreno en el Palacio de la Música de Los vencedores de la muerte, obra adaptada de la novela del mismo título, original de A. Insúa, bajo la esperta dirección de Antonio Calvache y con excelente fotografía de Armando Pou.

En el Cinema Argüelles se proyectó con éxito la obra El pilluelo de Madrid, dirigida por Florián Rey e interpretada por el pequeño Pitusín, el cual hace un excelente trabajo en su doble papel.

Se ha constituido la nueva sociedad cinematográfica denominada R. A. C. E. Su primera produción, Las de Méndez, es una comedia de costumbres madrileñas basada en escenas reales del vivir de la clase media. El argumento y dirección de la obra a cargo de Fernando Delgado, principales intérpretes: Carmen Viance, Lina Moreno, Juana Espejo, Isabel Alemany, Javier Rivera e Fernandez de Córdova,

La Diva ritorna

Francesca Bertini
Francesca Bertini

« Contessa Sara è rimasto nove mesi in cartellone in un cinema di Roma; ho visto una foto dove c’era la polizia a cavallo che arginava la folla all’ingresso. »
Sergio Leone*

Roma, gennaio 1920. Singolare ventura! Mentre Londra immensa acclama in un delirio di entusiasmo la grande meravigliosa interprete del capolavoro di Giorgio Ohnet; mentre i giornali e le riviste inglesi più autorevoli la proclamano concordemente la bellissima fra gli astri più belli del teatro muto di Europa tutta, notando che Francesca Bertini è l’unica italiana che oramai impone la sua personalità artistica anche fuori dei confini del suo Paese, a Roma eterna la Contessa Sara ottiene un successo non facilmente dimenticabile: un successo enorme!

Chi ha veduto e vede il continuo turbinio di gente accalcarsi e prendere d’assalto — è la parola — ininterrottamente l’elegante Corso Cinema Teatro, tanto che un plotone dell’Arma benemerita riesce a stento a regolarne l’ingresso non può non pensare che l’arte di Francesca Bertini scuote e trascina ed è la più intesa dalle folle.

La fresca e limpida fonte dell’arte di Francesca Bertini, dopo qualche recente inquinazione determinata da un palese errore di prospettiva, è tornata ieri sera a fluire con la gorgogliante e cristallina purità d’una fontana sorgiva inesplorata.

Già i corvi della critica più o meno accademica si accingevano a gracchiare il loro stereotipato ritornello; già i necrofori dell’arte cinematografica si accingevano a recitare, con aria compunta, il loro assurdo e ridicolo miserere. Ma i corvi e i necrofori, senza dubbio, avranno avuto ieri sera la saggia prudenza di ripiegare cautamente gli arnesi del loro poco allegro mestiere per risfoderarli in qualche diversa occasione.

Il successo riportato ieri sera da Francesca Bertini ne La Contessa Sara, proiettato per la prima volta al Corso Cinema è stato veramente quello che il più intellettuale pubblico di Roma si attendeva dalla grande artista: un successo pieno, clamoroso, definitivo; un successo di rivincita d’alta e profonda significazione. L’arte di Francesca Bertini, che nelle sue prime interpretazioni aveva saputo delinearsi nettamente con una personalità di atteggiamenti e di espressioni assolutamente inimitabili, è apparsa ne La Contessa Sara come la sintesi armoniosa e perfetta di tutti i più nobili requisiti di sincerità interpretativa, di equilibro animatore, di bellezza, di fascino, di eleganza. In questa interpretazione, insomma, l’arte di Francesca Bertini sembra avere raggiunto una luminosa maturità pur conservando tutta la sua istintiva freschezza, tutta la sua innata sincerità.

D’altra parte, il complesso lavoro di Ohnet, non poteva essere affrontato che da un’artista delle risorse di così complessa psicologia senza il fervore di fede e di studio, senza il fascino e la bellezza di una protagonista ideale. E tale è decisamente apparsa Francesca Bertini cui il pubblico ha consacrato gli onori di un successo trionfale.

Con Francesca Bertini è stato apprezzatissimo il comm. Ugo Piperno. La messa in scena del film, per sontuosità ed accuratezza è apparsa superiore ad ogni elogio. Splendida specialmente per la profusità di effetti tecnici sorprendenti, la fotografia.
(Giaurro, Il Giornale d’Italia)

Prime visioni: La contessa Sara

Non è uno dei migliori romanzi di Giorgio Ohnet, e la riduzione per lo schermo ne è difficile perché l’azione è troppo slegata e frammentaria.

Roberto Roberti, in questa ricostruzione, ha fatto opera onesta e decorosa, che rivela, sì, la ricerca a volte anche ansiosa, ma che in molti punti aggiunge all’opera piuttosto scialba e stanca del popolare romanzo francese.

L’inscenatore ha avuto la mano felice specialmente nella scelta degli esterni. L’altra sera, mentre seguivo attentamente la proiezione, sentii mormorare da uno spettatore, mentre si vedeva Napoli: “Sembra una cartolina illustrata!”.

Quello spettatore aveva torto. Egli non capiva una cosa che Roberti ha dimostrato d’aver capito: l’importanza principalissima che ha il paesaggio nelle films italiane. L’Italia è un paese panoramico, ricco di bellezze naturali e storiche che sono una delle maggiori risorse nostre. E a una ignobile film edita dalla Pathé pochi mesi fa in cui il buffone di Linder ci presenta un’Italia inverosimile e calunniosa per noi, egli ha risposto con degli stupendi sfondi napoletani e accurati quadri romani di cui, io italiano, lo ringrazio.

L’inscenatore ha voluto introdurre — sarà stato proprio lui a volere? — una novità americana: abolire il più possibile i passaggi, concludendo i quadri episodici con una chiusura a diaframma. Cosa che riesce grata le prime due o tre volte, ma che infastidisce in seguito perché è ripetuta troppo oppressivamente.

Il romanzo ha dovuto subire dei tagli e delle varianti per la necessità di ridurlo al metraggio conveniente.

Ci sono alcune scene molto efficaci, come per esempio quelle in cui la contessa Sara ha troppo caldo e il vecchio marito… si raffredda.

Il quadro del matrimonio è fatto con lodevole brevità, e i primi piani, per quanto abbondanti, non sono eccessivi.

Francesca Bertini — se è vero che col tempo ci si rinnova e ci si migliora — dà l’idea di aver interpretato questo film molti anni or sono. Non c’è apparsa la grande attrice che in pellicole di minor rendimento drammatico ha fatto molto di più.

Piperno non poteva andar meglio, e anche Salvini, benché apparisse talvolta un po’ preoccupato, si è brillantemente distinto. Raoul Maillard, sebbene avesse una particina, s’è dimostrato un corretto e fine attore, di una comicità di buona lega, e di una spontaneità mai sforzata.

Questo artista farà molto cammino.

Grandissima parte del film è girata a luce artificiale. E non sarebbe inopportuno evitare, nel mettere insieme i pezzi, che a certi quadri a luce artificiale troppo viva, seguano quadri a luce naturale. È una stonatura perché sembra che un paesaggio di mare, in pieno giorno, sia meno illuminato d’un ambiente chiuso.

Il film, nel complesso è buono, ma non è un gran che, e principalmente non è il capolavoro — come soggetto, messa in scena e interpretazione — che dall’Unione Cinematografica Italiana si sarebbe aspettato specie quando si pensi che sono la marca favorita e la più popolare artista di cui dispone l’Unione che escono all’avanguardia di una produzione di cui è lecito supporre La Contessa Sara sia una delle cose migliori.

La Contessa Sara, fatta da una piccola casa, priva di mezzi e delle possibilità dell’Unione Cinematografica Italiana sarebbe una ottima cosa. Per l’U. C. I. segna un passo indietro.

La fotografia è buona: la stampa non sempre.

Il film ha avuto buon successo.
(Kines, gennaio 1920)

La Contessa Sara  è stata restaurata in occasione della retrospettiva dedicata a Francesca Bertini per l’edizione del 2003 del Cinema Ritrovato. Dobbiamo aspettare all’edizione del Cinema Ritrovato 2020 per (ri)vederla?

*intervista a Sergio Leone (“Tutti i film di Sergio Leone” di Oreste De Formari, ubulibri 1984).

On tourne, janvier 1927

Mlle Jacky Monnier, Wanda Zalewska dans Le Joueur d'échecs.
Mlle Jacky Monnier, Wanda Zalewska dans le Joueur d’échecs.

Jacques Feyder va porter à l’écran la nouvelle œuvre de Pierre Benoît: le Roi lépreux. Il tournera en Indochine et aux ruines d’Angkor, et le metteur en scène s’est embarqué le 30 décembre pour l’Extrême-Orient, afin d’étudier sur place les possibilités de réalisation. Et, sans doute, nous reverrons Jacques Feyder avec le casque colonial, qu’il portait déjà lorsqu’il tourna l’Atlantide aux confins du Sahara.

Dans les scènes finales de la tragédie cinégraphique de Roger Lion, les Fiançailles rouges, un des héros du film doit se porter au secours d’un de ses camarades par une mer absolument démontée. Le réalisateur exigea que cette scène ne fût pas truquée, mais ceci n’alla pas sans inconvénients. Le rôle était  tenu par Jean Murat. Celui-ci, qui est un nageur émérite, faillit cependant y trouver une fin tragique, car la mer était tellement houleuse qu’à plusieurs reprises le sympathique artiste disparut pendant de longues minutes de la vue des opérateurs. Roger Lion déclara enchanté, car le réalisme de sa scène était des plus exacts. C’est, d’ailleurs, un des passages les plus émouvants de sa dernière production.

Le travail du studio n’empêche pas nos cinéastes d’avoir l’esprit caustique. Un jour, comme Jacques de Baroncelli priait son aimable collaborateur Gys d’aller réclamer au régisseur un « homme de barre » pour relever le matelot de service sur la passerelle du torpilleur Cavalier… Milva, l’assistant, ajouta cette utile recommandation: « Spécifiez bien qu’il ne s’agit pas d’un barman! »

C’était pendant la réalisation de la Femme nue. Léonce Perret, qui n’est pas seulement un grand réalisateur, mais un peintre de talent, s’était amusé, pendant les rares instants de repos, à peindre les magnifiques paysages qui s’offraient à ses yeux. L’œuvre terminée, sur la demande de ses collaborateurs, elle fut mise aux enchères au cours d’une soirée de bienfaisance organisée au Négresco. Elle atteignit le prix de 12.000 francs, que Perret s’empressa de verser aux bonnes œuvres du pays.

Au studio de Joinville, André Hugon a comencé à tourner le film qu’il a tiré du célèbre roman de José Germain et Guérinon: A l’Ombre des Tombeaux. La distribution comprend: Régina Thomas, dans le rôle de Djahila; Georges Melchior, dans celui de Darsac; Camille Bert, le major Hoburg; Mme. Lenoir, rôle de Noudra. Grâce à des accords spéciaux, Bernhard Loetzke viendra à Paris pour interpréter le rôle de Nikil.

André Roanne tourne actuellement au studio des Cigognes les intérieurs de Vite, embrassez-moi, une comédie dont il sera le principal protagoniste. On verra, dans ce film, le plus long baiser d’écran qui ait jamais été échange. Il mesure plusieurs dizaines de mètres en premier plan. Voilà une scène qui risquera fort d’être coupée par la censure japonaise, impitoyable sur le chapitre des baisers…

Nous avons peu d’artistes cinématographiques en France, parce que nous ne cherchons pas. C’est ainsi qu’on s’aperçoit, lors des débuts d’un acteur dans un rôle, qu’on aurait pu, maintes fois, faire appel à ses qualités et à ses dons. Mme. Charles Dullin abordait, pour la première fois, le studio dans le Joueur d’échecs. Elle a animé le personnage de l’impératrice de Russie, la grande Catherine II, au caractère étrange, fantasque et puissamment énergique, avec une autorité, une vérité et un talent qui ont fait l’admiration de tous. Mme. Charles Dullin, espérons-le, n’en restera pas là.

Au moment où le Joueur d’échecs va être présenté au public, il nous a paru véritablement utile de mentionner le nom de Mlle. Lily Jumel, que certains de nos confrères ont paru oublier. Mlle. Lily Jumel fut l’assistante, pour la partie artistique, de Raymond Bernard. Collaboratrice de la première heure, elle sut réunir autant de goût que d’intelligence tous les documents concernant les costumes, les décors, les coiffures et le mobilier. M. Raymond Bernard ne tarit pas d’éloges sur le travail de Mlle. Lilly Jumel. Du reste, Mlle. Jumel n’en est pas à son coup d’essai. Elle a l’habitude de jouer la difficulté. Ne débuta-t-elle pas dans la mise en scène côtés d’Henry Roussell, pour la réalisation de Destinée? Le Joueur d’échecs achève de la classer parmi nos meilleures assistantes et elle n’en restera pas là.

Miss Edna Purviance, la célèbre partenaire de Charlie Chaplin est actuellement en France. Elle est venue chez nous pour tenir le rôle de la reine Silistrie dans Education de Prince, que réalise Diamant-Berger pour Aubert. La charmante star se déclare enchantée de tourner chez nous. Lorsque les extérieurs seront terminés, elle séjournera à Paris pour réaliser les intérieurs en studio.

Dolly Davis a commencé à tourner les intérieurs du film la Petite Chocolatière, sous la direction de René Hervil. Ce personnage conviendra particulièrement à la créatrice de tant de rôles charmants, qui personnifie si bien à l’écran la grâce et l’élégance parisiennes.

Marco de Gastyne, qui tourne Mon cœur au ralenti, d’après le roman de Dekobra, se désolait de ne pouvoir trouver un artiste dont le type s’adaptât exactement au personnage de Collins, le détective privé de l’héroïne du film, Mrs Turner. Il se souvint, heureusement, que le metteur en scène anglais Leroy Granville, le réalisateur de Lady Harrington, réunissait au plus haut point les qualités cherchées. Et, sur la demande de son confrère français, Leroy Granville, avec la meilleure grâce du monde, abandonna, pour un moment, le montage de son dernier film et campa de main de maître, si l’on peut dire, la silhouette d’un Collins criant de réalisme et de vérité.